El director de marketing: salvando a la marca del apocalipsis

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David Tomas
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Hace poco más de 32 años, el 26 de septiembre de 1983, un héroe salvó al mundo de un apocalipsis nuclear.  Su nombre era Stanislaw Petrof. Aquella noche, Petrof se encontraba coordinando la defensa aeroespacial rusa desde su puesto de mando en el Centro de Alerta Temprana de la inteligencia militar de la URSS, donde había acudido para sustituir a un compañero enfermo. La Guerra Fría había llegado a un punto de máxima tensión, y las órdenes eran muy claras: disparar todo el arsenal a la primera indicación de un ataque nuclear. Pocas semanas antes, un avión de línea surcoreano que había entrado por error en el espacio aéreo soviético fue derribado sin previo aviso matando a 269 personas, entre ellas un senador y varios ciudadanos estadounidenses.

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A las 00:14 de la madrugada del 26, todas las alertas del puesto de mando saltaron con el mensaje de que un misil había sido lanzado desde una base de Estados Unidos. En manos de Petrof estaba el alertar del ataque nuclear a los máximos responsables y desencadenar así un contraataque que causaría la muerte de millones de personas.

Petrof pidió mantener la calma y que cada uno hiciera su trabajo. Tenía 20 minutos de margen hasta que el supuesto misil aterrizara en la URSS. Mientras tanto, los sistemas avisaron del lanzamiento de otros cuatro misiles nucleares desde Estados Unidos.

Petrof sabía que el sistema podía tener fallos, pero cinco fallos seguidos parecían altamente improbables. Por otro lado, un ataque así no tenía sentido: de haberse decidido a actuar, Estados Unidos lo habría hecho con toda su fuerza y no con cinco misiles aislados. Además, era una maniobra suicida y descabellada. Así que finalmente alertó a la dirección soviética de un mal funcionamiento del sistema... y acertó. Gracias a su sentido común, se estima que entre 3000 y 4000 millones de personas se salvaron de morir en un Holocausto nuclear.

Aunque el marketing está muy lejos de ser una cuestión de vida o muerte, la historia de Petrof nos recuerda a la labor diaria de muchos directores de marketing.

Como en el puesto de mandos de Petrof, un buen director de marketing debe saber poner en marcha sistemas de recogida de datos, alertas y protocolos de actuación. Por ejemplo, detectar de manera temprana si se genera una ola de reputación negativa en torno a la marca y saber actuar rápidamente para minimizar las consecuencias.

A la hora de tomar decisiones, un director de marketing debe mostrar calma y sangre fría. El futuro de la marca puede estar en juego, pero como "capitán del barco", no debe dejarse llevar jamás por las emociones ni perder los nervios. A menudo, este profesional tiene que tomar decisiones sin tener el 100 % de la información necesaria. La intuición y el sentido común son cualidades claves para salvar a la marca de posibles catástrofes.

Y por último, el director de marketing ha de actuar bajo presión, ya que tiene detrás a un anunciante al que solo le importan los resultados y deberá justificar todos los detalles de su inversión. Por suerte, si comete un error, las consecuencias para la Humanidad serán mucho menos graves.

 

David Tomás

@davidtomas

Photo by _Gavroche_ (Flickr)

 

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Tags: Online Marketing & Digital Marketing



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