Francia e Italia exigen más control sobre el tracking de emails: claves para adaptarse

Francia e Italia han publicado nuevas directrices sobre el uso de píxeles de seguimiento en emails, una tecnología habitual en plataformas de email marketing y CRM para medir aperturas, clics y otras interacciones de los destinatarios. Aunque no se trata de una nueva ley, estas recomendaciones aclaran cómo deben interpretarse y aplicarse las normas europeas de privacidad en este ámbito.

El cambio afecta especialmente a las empresas que envían newsletters, campañas automatizadas, emails comerciales o comunicaciones de seguimiento a contactos ubicados en Francia o Italia. La clave está en que aceptar recibir un email no equivale automáticamente a aceptar que se rastree su apertura o sus clics.

Las autoridades de ambos países consideran que estos píxeles pueden acceder a información almacenada en el dispositivo del usuario y que, cuando su uso no es estrictamente necesario, debe existir una base válida, información clara y una forma sencilla de retirar el consentimiento. En el caso de Francia, el periodo transitorio finaliza el 14 de julio de 2026. Italia ha establecido un plazo de adaptación hasta el 28 de octubre de 2026.

Esto obliga a revisar no solo la tecnología utilizada, sino también los formularios, los centros de preferencias, los workflows, el lead scoring, los emails individuales de ventas y la política de privacidad. Además, el hecho de utilizar una plataforma externa como HubSpot, Mailchimp o Salesforce no elimina la responsabilidad del remitente.

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Qué son los píxeles de seguimiento en emails

Los píxeles de seguimiento son pequeñas imágenes invisibles que se insertan en los emails para registrar determinadas interacciones del destinatario. Cuando la persona abre el correo y se carga esa imagen, la herramienta de envío puede detectar la apertura y recopilar información técnica como la fecha, la dirección IP aproximada o el dispositivo utilizado.

Además, los enlaces del email pueden incorporar parámetros que permiten saber en qué contenidos ha hecho clic cada contacto. Estos datos se utilizan habitualmente para medir campañas, segmentar audiencias, activar automatizaciones o asignar puntuaciones dentro de un sistema de lead scoring.

El problema es que este seguimiento puede producirse sin que el usuario sea plenamente consciente. Por eso, las nuevas directrices insisten en diferenciar dos decisiones:

  • Aceptar recibir comunicaciones comerciales.
  • Aceptar que la empresa mida individualmente las aperturas y los clics.

Una persona puede querer seguir recibiendo una newsletter sin permitir que se registre cómo interactúa con cada mensaje. El consentimiento para el tracking debe gestionarse, por tanto, de forma independiente de la suscripción al email.

Qué cambia en Francia e Italia para 2026

Francia e Italia no han aprobado una ley nueva, sino que han concretado cómo debe aplicarse la normativa de privacidad existente al seguimiento mediante píxeles en emails.

En Francia, la CNIL considera que los píxeles utilizados para medir aperturas, clics o comportamientos individuales acceden a información del dispositivo del usuario. Cuando ese seguimiento no es estrictamente necesario, la empresa debe informar con claridad, contar con una base válida y permitir que el destinatario retire fácilmente su consentimiento.

Para los contactos existentes, la autoridad francesa estableció un periodo transitorio hasta el 14 de julio de 2026. Antes de esa fecha, las empresas debían informar a los destinatarios afectados mediante un email sin tracking y ofrecerles una forma sencilla de oponerse al seguimiento. Quienes rechacen el tracking deberán recibir en adelante comunicaciones sin píxeles de seguimiento.

Italia ha adoptado un criterio similar y ha fijado un plazo de adaptación hasta el 28 de octubre de 2026. Las organizaciones que envían emails a contactos ubicados en este país deben revisar cómo recogen el consentimiento, cómo informan sobre el uso de estas tecnologías y cómo respetan la retirada del permiso.

Estas obligaciones no afectan solo a empresas con sede en Francia o Italia. También se aplican a organizaciones extranjeras que envían comunicaciones a personas localizadas en estos países. Además, utilizar una plataforma como HubSpot, Mailchimp o Salesforce no traslada la responsabilidad al proveedor: la empresa remitente sigue siendo responsable del tratamiento.

Qué deben revisar las empresas en sus campañas de email

La adaptación no consiste únicamente en modificar un texto legal. También requiere revisar cómo está configurado el CRM y qué procesos utilizan datos de aperturas o clics.

El primer paso es identificar qué comunicaciones incorporan seguimiento. Esto incluye newsletters, campañas automatizadas, emails de nurturing, seguimientos comerciales y mensajes enviados individualmente por los equipos de ventas.

Después, conviene revisar los siguientes elementos:

  • Formularios: la suscripción a comunicaciones y el consentimiento para el tracking deben presentarse como decisiones separadas.
  • Centro de preferencias: el usuario debe poder rechazar el seguimiento sin tener que darse de baja de todos los emails.
  • Segmentación: es necesario distinguir entre contactos que permiten el tracking, contactos que lo rechazan y contactos cuya preferencia todavía se desconoce.
  • Automatizaciones: los workflows pueden necesitar ramas diferentes para enviar versiones con y sin seguimiento.
  • Lead scoring: si las aperturas o los clics influyen en la puntuación de un contacto, habrá que revisar el modelo para no penalizar a quienes hayan rechazado el tracking.
  • Política de privacidad: debe explicar qué tecnologías se utilizan, qué información recogen, con qué finalidad y cómo se puede retirar el consentimiento.

En HubSpot, una posible solución consiste en crear una propiedad específica para registrar el consentimiento de tracking y utilizarla en listas, workflows y envíos. Sin embargo, antes de implantar cualquier configuración, conviene comprobar qué opciones de seguimiento están disponibles en la cuenta y validar el proceso con el equipo legal o el delegado de protección de datos.

Hacia una medición del email más transparente

Las nuevas directrices de Francia e Italia reflejan una tendencia más amplia hacia una mayor transparencia en el marketing digital. Las empresas deberán depender menos de métricas como la tasa de apertura y dar más importancia a señales de negocio como las respuestas, los formularios enviados, las reuniones agendadas, las conversiones o el avance en el pipeline.

Adaptar el tracking de emails no significa renunciar al email marketing. Significa medirlo de una forma más respetuosa, ofrecer mayor control a los contactos y construir procesos capaces de funcionar incluso cuando parte de la audiencia decide no ser rastreada.

Asesoria Hubspot con Cyberclick

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Paloma Ferro

Allbound Marketing Strategist en Cyberclick. Especialista en CRM de HubSpot, marketing de contenidos, marketing SaaS & B2B e email marketing. Desarrollo y ejecución de estrategias para clientes.