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Relanzamiento: ¿cómo volver a poner de moda un producto o una marca?

Escrito por Tanit de Pouplana | 3 de diciembre de 2020 9:00:00 Z

Toda marca atraviesa ciclos: momentos de auge, estabilidad y también de desgaste. En un entorno tan dinámico como el actual, incluso los productos más sólidos pueden perder relevancia o quedar eclipsados por nuevas tendencias y competidores. 

En estos casos, un relanzamiento bien planteado no solo puede recuperar el interés del mercado, sino también posicionar la marca de forma más potente que en su etapa original. Lejos de ser una solución desesperada, es una táctica de publicidad cada vez más común entre empresas que buscan reinventarse con inteligencia.

¿Qué es un relanzamiento?

Un relanzamiento es una estrategia de marketing mediante la cual una empresa vuelve a introducir un producto o una marca en el mercado, generalmente con una nueva imagen, posicionamiento o propuesta de valor. El objetivo es renovar su relevancia, corregir posibles errores del pasado o adaptarlo a nuevos públicos y tendencias del mercado. Puede implicar cambios en:

  • El nombre o la identidad visual (logotipo, packaging, colores).
  • El mensaje o la forma de comunicar su valor.
  • La estrategia de precios, los canales de venta o el público objetivo.
  • La oferta en sí (características, funcionalidades, etc.).

En resumen, se trata de darle una segunda vida comercial al producto o marca, generando un nuevo interés en consumidores actuales o potenciales.

La importancia de realizar un relanzamiento con éxito

Para relanzar un producto o una marca, es necesario llevar a cabo una estrategia de rebranding o reposicionamiento que contemple la definición de metas precisas, el análisis del público objetivo y la revisión de las tendencias del mercado. Las acciones principales pueden incluir actualizar la identidad visual (logotipo, empaques), ajustar los mensajes y la política de precios, explorar nuevos canales de venta y desarrollar eventos o campañas promocionales que impulsen la nueva etapa de la marca.

Volver a posicionarse en la mente del consumidor requiere más que una actualización estética: es necesario entender qué ha cambiado en el mercado y cómo adaptar la propuesta de valor para recuperar tracción. El éxito de un relanzamiento depende de conectar con nuevas expectativas, sin perder la esencia que dio valor al producto o la marca en su momento.

Estrategia y planificación del relanzamiento de una marca o producto

Antes de lanzar cualquier acción visible, el relanzamiento debe apoyarse en una estrategia de marca bien pensada. Este proceso comienza con la definición de objetivos concretos: ¿se busca atraer a una nueva generación de consumidores? ¿Cambiar una percepción obsoleta? ¿Volver a ganar cuota de mercado? Cada meta requiere un enfoque distinto.

También es esencial realizar un análisis profundo del punto de partida. Investigar cómo perciben actualmente los consumidores la marca, qué valor diferencial ofrece frente a la competencia y cuáles son las oportunidades reales de crecimiento. En paralelo, es imprescindible identificar con claridad a la nueva audiencia objetivo y adaptar la estrategia a sus hábitos, intereses y necesidades específicas.

Por último, el momento elegido para lanzar el relanzamiento también puede marcar la diferencia. Vincularlo a una fecha simbólica, un hito de empresa o el lanzamiento de un nuevo producto facilita la narrativa y genera mayor atención mediática. Toda esta planificación será la base sobre la que se construyan las siguientes etapas del relanzamiento.

Renovación de la identidad y el mensaje

Uno de los ejes más visibles —y sensibles— de un relanzamiento es la actualización de la identidad de marca. Este proceso va mucho más allá de rediseñar un logotipo: implica repensar todos los elementos visuales y verbales para asegurar que reflejan la evolución de la empresa y conectan con las expectativas del nuevo público. El rediseño puede incluir tipografías más modernas, nuevos códigos de color, packaging renovado o incluso un nuevo nombre, si es necesario redefinir por completo la percepción del producto.

La narrativa también debe transformarse. El nuevo posicionamiento de marca debe ser coherente, creíble y emocionalmente relevante. Esto implica construir una historia que conecte con los valores de los consumidores y que proyecte una propuesta clara: por qué esta nueva etapa es mejor, más útil o más alineada con lo que necesitan hoy. Todo ello debe estar alineado con los valores estratégicos del negocio y reflejarse en cada punto de contacto con el cliente, desde la web hasta los anuncios y el servicio posventa.

 

Fuente: ipmark.com; La empresa energética Cepsa pasó a llamarse Moeve y cambió toda su imagen de marca para reflejar su apuesta por la descarbonización y la transición energética.

Estrategia de marketing y ventas

Una vez definida la identidad renovada, es hora de activar el relanzamiento en el mercado. Aquí entran en juego múltiples palancas: desde ajustar la política de precios —para reposicionar el producto en la mente del consumidor— hasta explorar nuevos canales de distribución que ayuden a ampliar la visibilidad y el alcance. El objetivo es reactivar la demanda y facilitar la prueba del producto, tanto por parte de clientes anteriores como de nuevas audiencias.

Lanzar una campaña de prelanzamiento puede ser clave para generar expectación. Teasers, pruebas limitadas o anuncios progresivos permiten preparar el terreno antes de la gran revelación. Las promociones cruzadas con marcas afines también son una forma efectiva de llegar a audiencias nuevas con menor coste.

Además, un relanzamiento exitoso no debe darse por hecho: es recomendable involucrar a la audiencia desde el principio. Solicitar feedback, realizar encuestas o campañas participativas ayuda a afinar la propuesta final y refuerza el vínculo emocional. Del mismo modo, activar promociones especiales para clientes actuales o históricos puede funcionar como un guiño de lealtad que acelere la reconversión.

Comunicación y ejecución de la estrategia de relanzamiento de una marca o producto

Una estrategia sólida necesita una ejecución impecable. Para que un relanzamiento tenga impacto, debe contar con una narrativa clara y coherente, amplificada a través de los canales adecuados. Un evento de presentación —físico o digital— puede marcar el inicio de esta nueva etapa, generando visibilidad y activando la conversación en torno al cambio.

Es fundamental diversificar los medios: si en el pasado se apostó por redes sociales, quizás ahora convenga explorar formatos como el email marketing, la prensa especializada o el marketing de influencia. Lo importante es que el mensaje llegue adaptado al canal, respetando el tono y los códigos de cada espacio.

En paralelo, todo el equipo interno debe estar alineado. Los empleados deben conocer en profundidad el porqué del relanzamiento, los nuevos mensajes y los valores que se quieren transmitir. Esta cohesión interna es clave para garantizar una experiencia de marca consistente.

Por último, medir y ajustar es tan importante como lanzar. Monitorizar el rendimiento de las acciones, identificar qué funciona y qué no, y adaptar la estrategia en tiempo real es lo que marca la diferencia entre una campaña decorativa y un relanzamiento con impacto real y duradero.

 

Fuente: lego.com; Lego enfrentaba pérdidas a principios de los años 2000. Se reinventaron, entre otras cosas, apostando por licencias de Harry Potter, Star Wars, Disney... Recuperaron su relevancia y su conexión tanto con niños como con adultos. 

Conclusión

Relanzar un producto o una marca no es simplemente una cuestión estética, sino una decisión estratégica que puede marcar un antes y un después en la trayectoria de una empresa. Cuando se planifica con visión, se actualiza con coherencia y se comunica con inteligencia, un relanzamiento tiene el poder de reactivar la demanda, renovar la percepción del público y abrir nuevas oportunidades de negocio. La clave está en escuchar al mercado, aportar valor real y ejecutar con precisión cada paso del proceso.