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¿El tiempo que trabajamos afecta a la felicidad?

Escrito por David Tomas | 11 de mayo de 2018 11:37:19 Z

La mayoría de las personas pasamos más horas trabajando que dedicados a ninguna otra tarea, salvo dormir. Por eso, no es extraño que dedicarnos a lo que nos gusta y crear un ambiente de trabajo feliz sean factores clave de nuestro bienestar.

Pero ¿qué pasa con la cantidad de tiempo que trabajamos? ¿Somos más felices cuantas menos horas le dedicamos al trabajo, o es justo al revés?

 

Lo que dicen los datos sobre el tiempo que trabajamos

Si preguntamos a nuestros conocidos, seguro que muchos dirán que preferirían trabajar menos o incluso no trabajar. Pero según el Índice de Satisfacción Laboral de 2017, las personas que trabajan más de 40 horas semanales están más satisfechas con su trabajo que las que no llegan a trabajar una jornada completa.

¿Quiere eso decir que incrementar el tiempo que trabajamos nos hace más felices? No necesariamente. Según los expertos, en este resultado pueden influir otros factores, como que los trabajos a media jornada sean menos satisfactorios o que quienes trabajan más de 40 horas sean apasionados de su trabajo.

Por otro lado, se han hecho varios experimentos para reducir la jornada laboral o incluso eliminar días enteros. Un gran ejemplo es el de IHH Nordic, una empresa danesa que instauró las semanas laborales de 4 días y consiguió aumentar en un 20% la facturación anual de la empresa.

Pero no todos los casos son éxitos tan rotundos: en 2008, se implantó en el estado de Utah la semana laboral de 4 días a fin de reducir los costes energéticos, mejorar la calidad del aire y aumentar y mantener los puestos públicos. Sin embargo, tres años después se retiró la medida porque nunca logró conseguir los resultados buscados.

 

Conclusión: cómo trabajar para la felicidad

Al final, vemos indicios que apuntan en diferentes direcciones, y es que probablemente el quid de la cuestión no esté en el cuánto, sino en el cómo. En mi opinión, hay tres cuestiones clave de gestión para que el tiempo que trabajamos sea más feliz:

  • Evitar la cultura del presentismo. Estar en la oficina por estar, calentando la silla, jamás ha contribuido a hacer feliz a nadie. De hecho, si analizamos el caso de IHH Nordic, vemos que junto a la reducción de jornada se implementaron toda una serie de técnicas de productividad, como animar a los empleados a usar el método Pomodoro o subcontratar y automatizar las tareas menos relevantes.
  • Buscar una cantidad de trabajo adecuada a las circunstancias. Muchos trabajadores a media jornada desearían estar empleados a jornada completa, pero un exceso de horas nos puede llevar a quemarnos. Lo ideal es que contemos con una cantidad de responsabilidades que nos estimule y que podamos completar en un tiempo razonable.
  • Promover la flexibilidad horaria y la autogestión personal. En lugar de obsesionarnos con el número de horas, tiene mucho más sentido trabajar por objetivos y dejar que cada trabajador se haga responsable de gestionar su tiempo. Así, todos podrán adaptar el tiempo trabajado a sus circunstancias únicas y además se sentirán valorados y empoderados.